Drogas para el alma

Diversiones de una noche transformadas en emociones vibrantes en los corazones de un público expectante.
Necesidad de diversión, alegría y pasión por parte de gente desconocida que, sin otro objetivo oculto, aguarda espectante a que el camello emocional conocido por el eufemismo de artista les proporcione en cómodas dosis de seis por cuatro esa droga escasa y más preciada que el oro.
Puro ansia de toxicómano que ruega por un descanso que solo puede conceder el mago de las emociones personificado en la figura que se encuentra bajo los ojos de las musas distantes.
Éxtasis desenfrenado que solo encuentra descanso tras varios embites contra la multitud aglutinada a los piés de una efímera tarima que separa el infinito mundo de la imaginación del mundano y grisáceo día a día.
Lo que la gente llama concierto yo lo llamo dosis,
lo que la gente llama arte yo lo llamo droga,
lo que la masa llama notas yo lo llamo caricias de un amante desesperado
y perdóneme padre, porque he pecado…
Soy, he sido y moriré adicto a esta armoniosa droga.
Qué bien me sientan los conciertos ^_^

Que hermosa forma de describirlo XD Gran entrada
Un saludo,
Aranxa