Personajes anónimos
Hay momentos en los que una simple palabra, una expresión amiga o un simple gesto pueden esconder una historia completa. Una mirada cómplice puede hacer que la otra persona se sonroje, sonría o arquee una ceja sugerentemente. Estas interacciones siempre captan la mirada ajena en lugares concurridos, una pareja paseando en un parque, un grupo de amigos riendose de una broma privada en un restaurante, una carcajada en una proyección de cine de terror (éstas son mis favoritas).
¿Nunca os ha pasado de ir caminando, observar una de estas escenas y que sencillamente os entren ganas de sonreir? No se, supongo que será la certeza de que tras todos esos gestos se esconde una historia diferente que posiblemente jamás conozcamos y la cual puede tomar millones de formas distintas en nuestra imaginación.
Es este detalle lo que le da un toque de magia a la vida, el poder crear esas historias una y otra vez, el preguntarte que hará esa persona que has visto fumando tranquilamente en un banco mientras caminas hacia el trabajo, imaginar qué le ha pasado a la chica que se cruzó contigo hablando enfadada por el móvil, ¿Se saldrá de la escala del cuernómetro? ¿Sus planes para dominar el mundo habrán salido mal? ¿El barrendero que pasea su carrito será en realidad un agente secreto al servicio del mossat?
Es genial el poder desvariar de esta forma y aun más genial el poder entretenerse con estos desvarios, hoy escribo por ellos, por los personajes anónimos de los cuentos urbanos.
